¡EH! ¿Sigues ahí? Nosotros no nos hemos ido y tú tampoco deberías. Dame 5 minutos. Si, es lo único que te pido. 5 minutos para convencerte de que no debes irte a vivir al monte, rodeado de cabras, donde la visibilidad ni existe ni la necesitas.

 

Me voy al monte con un rebaño de cabras

 

¿Crees que es una broma? Digo, lo de las cabras y demás… es una conversación recurrente entre los miembros de Hey Buddy. ¿Por qué? Porque sabemos de sobra que no es fácil. En nuestro caso tenemos mucha experiencia como “freelance”, pero una agencia implica mucho. Muchísimo más.

Es un gran proyecto. De hecho es ¡NUESTRO GRAN PROYECTO! Y pese a las ganas de – a veces- mandarlo todo al carajo, cada día seguimos en pie porque es nuestra apuesta y queremos ganar.

¿Te suena? Si, seguro que si. Si no, no estarías buscando una solución para posicionar tu marca y tu negocio en el online. Son tu proyecto, tu creación, tu apuesta… ¿Y te vas a rendir por algo como la visibilidad en internet?

Te propongo un juego: “1, 2, 3 responda otra vez ¿Por qué no debes rendirte?

 

Por qué no debes rendirte 1: Porque has llegado hasta aquí.

 

Si, por extraño que resulte ya has tenido mas valor – y puede que menos cabeza – que mucha gente que se ha dedicado a dejar aplazados sus sueños. No sé si te viste obligado a dar el paso o, simplemente, decidiste que este era tu momento. Pero estás aquí.

Es cierto que estás encontrando problemas para abrirte hueco, y puede que ahora mismo no veas una solución. Pero piénsalo seriamente: Si estuvieras teniendo visibilidad, y potenciales clientes pidiendo presupuestos en tu formulario web ¿de verdad te plantearías dejarlo?

¡Claro que no! Ni tu ni nadie. Porque, aunque no acabaras de materializar esas ventas, sentirías que hay interés por tus productos, por tu proyecto, por ti.

Al final, esta crisis de visibilidad lo que hace es golpearte en ese pequeño ego que ya lleva muchos palos con todo esto. Pero no debes perder la perspectiva, porque, a fin de cuentas eres uno de esos extraños y poco frecuentes seres que se atreven. Que se atreven a intentarlo, que se atreven a caminar y que, en definitiva, marcan la diferencia.

 

Aplausos, te los mereces

 

 

Por qué no debes rendirte 2: Porque ya has invertido tiempo, dinero y mereces ver resultados.

 

Por esta regla de 3 todo el que intenta algo debería conseguirlo. Y no, no somos “coaches buen-rolleros” que te dicen que “tú puedes”.

Efectivamente cabe la posibilidad de que al final solo te quede la opción de irte a cuidar cabras. Ese es un riego que todos asumimos cuando decidimos lanzarnos a desarrollar un proyecto personal, un negocio, o lo que sea lo que te ha traído hasta aquí.

Así que si, sabiendo que las hostias los golpes están dentro del pack, la visibilidad, o la falta de la misma, es solo otro factor más.

Seguramente a estas alturas ya has pagado por un hosting, publicidad en redes, diseño de tu identidad visual… pero  nadie parece verte. Y lo que es peor, porque la pasta – la plata – es casi un factor secundario: Lo importante es el tiempo que ya has invertido.

Primero en reunir el valor para lanzarte – recuerda el punto 1-. Después en poner negro sobre blanco tu idea y desarrollarla. Y cuando ya parecía que todo estaba en marcha te encuentras que tu público tiene el SDE – Síndrome de Desaparición Extrema -: ni está, ni aparentemente se le espera.

Pues aunque ya solo sea por orgullo te mereces intentarlo una vez mas. Lo de tener visibilidad se puede solucionar y en la mayoría de los casos lo único que requiere es de un poquito de formación e información.

Además, en Hey Buddy nos gusta todo a lo grande, incluso los fracasos. Así que si te vas al carajo, que sea con fuegos artificiales y champán, y desde luego por algo que merezca la pena.

 

Un brindis por el éxito o por el fracaso

 

Por qué no debes rendirte 3: No hay nadie como tú.

 

Tu vendes un servicio o producto, a un público determinado. Igual que cientos o miles de competidores. ¿Qué?¿No te lo habías planteado? Echa un vistazo en internet y ahora volvemos a hablar.

 

Internet casi siempre da mucho miedo

 

Pero ahí está la clave. Esos competidores, algunos mas grandes y otros más pequeños, puede que vendan lo mismo que tú. Pero no son tú.

Ya lo se, suena como una canción ñoña y “romanticona”. Pero es la verdad.Tú eres la diferencia en tu negocio, respecto a tu competencia, en tu producto, en el trato con tus clientes…. Es decir, tienes algo que ofrecer y el mundo merece saber qué es.

¡Ojo! Puede que una vez visto, al mundo no le interese lo que tienes que ofrecer. O quizás descubras que tienes otros problemas de base. Pero que sea eso, otra cosa distinta al hecho de no tener visibilidad. Y no que ni tan siquiera hayas tenido la oportunidad de decir “aquí estoy yo”.